Elementos de la Geopolitica:Integracion
viernes, 26 de junio de 2015
América Latina, en particular América del Sur, vive importantes procesos de integración regional, de carácter multidimensional, tras el logro de una unidad de largo plazo. El No al Alca consumado en la Cumbre de Mar del Plata, Argentina, en el 2005, representó un hito histórico en este rumbo. Tras una diplomacia con claros signos soberanos, para el caso de unos países, y más autónoma y mejores negocios, para el caso de otros, toma cuerpo en 2008 la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), y en diciembre de 2011 la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). La celebración de estos dos procesos, que cuestionan de manera abierta y efectiva el tutelaje que por décadas ejercieron los Estados Unidos en la región, se presenta al mismo tiempo que este país pierde su hegemonía como potencia en un mundo unipolar.
Esta agenda integracionista tiene inmenso significado, Recupera espacios soberanos para cada uno de los países, en lo político, pero sobre todo en lo económico, permitiéndoles situarse en mejores condiciones –y con agenda diplomática plural– ante un mundo cambiante, donde las hegemonías están cuestionadas. En estas circunstancias, un primer beneficio que perciben es poder manejar en mejores condiciones, y con rendimientos cuantitativamente diferentes, sus recursos naturales e (hidro) energéticos. Al mismo tiempo, atender con mirada estratégica la preservación de la biodiversidad y los recursos bio-genéticos. También la amazonia, como área de preservación y de disputa, se coloca en el centro de sus prioridades y posibilidades.
Pero la recuperación de estos niveles y espacios de soberanía no se restringen al Estado. La sociedad también la apropia. La soberanía de los recursos naturales y el surgimiento de una nueva conciencia ecológica se convierten en elementos profundamente movilizadores y dinamizadores de los procesos sociales y políticos en nuestro continente. El surgimiento de nuevas visiones teóricas (El buen vivir) y nuevas prácticas políticas (Bolivia, Ecuador, Venezuela) demandan otra concepción de la integración regional, mucho más allá de un simple neo-desarrollismo. Surge como elemento central, soberano, el pueblo, actores y artífices de la defensa y gestión de sus territorios y de los recursos naturales que estos abrigan.
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